Laminex etsag UGRdca tools
LogoVEunivex saramagoArchicad apacienciasexprgra afro
Ponentes

Adriana Ciocoletto

Urbanismo y género: Hacia una mirada cotidiana de nuestros entornos.

El urbanismo no es neutro. Al conformar el espacio urbano se dan prioridades, reflejan poderes y visibilizan derechos. El género es una construcción cultural que asigna roles a cada sexo. Entendemos que la ciudad no ha de contribuir a perpetuar la división de tareas entre mujeres y hombre, entre el mundo de lo reproductivo y productivo.
La ciudad es nuestro espacio de socialización compartido, sin embargo, las mujeres y su experiencia de vida no están presentes en su definición. El espacio público, urbano o rural, de gran ciudad o de pueblo, ha estado proyectado, gestionado, articulado sin tener en cuenta deseos y necesidades diversas de las mujeres ni las actividades reproductivas que hacen el uso cotidiano de los espacios urbanos.
Trbajar con los cocnocimientos derivados del devenir cotidiano trasladando la experiencia cotidiana de las personas sobre un plano y entender asi el funcionamiento real de un entorno nos puede servir de anàlisis de una situación urbana específica. Para ello , introducir los métodos y objetivos de un urbanismo que se basa en la participación vinculando las propuestas desde una perspectiva de genero transversal y a la igualdad de oportunidades se considera como una herrameinta fundamental.
Desde esta mirada es necesario re-difinir algunos conceptos que servirán como variables para la aplicación de la perspectiva de género en las distintas etapas de la planificación :
Participación La participación es imprescindible para comprender y visibilzar lo que ocurre en un espacio, para poner sobre el papel todo el conocimiento que acumula una comunidad sobre su propio territorio, concretamente la experiencia de las mujeres en su vida cotidiana.
Entendemos la participación como un proceso interdisciplinar y transversal, que es necesario que esté presente y sea vinculante desde la diagnosis de la planificación urbanística a la evaluación de la misma.

Espacio público
El espacio público pensado para la equidad de género favorece la autonomía y la socialización de las personas, ya que ha estado pensado priorizando en su diseño y trazado las necesidades de mujeres y hombres. Para conseguir este objetivo son imprescindibles: aceras amplias y activas que favorezcan la realización de diferentes actividades, en las que se diferencien los materiales, colores y texturas en los cambios de nivel; alcorques al mismo nivel que la acera; barandillas y rampas en zonas con pendientes; pasos de cebra bien diferenciados y con semáforos que tengan en cuenta los tiempos lentos; bancos con sombra que propicien zonas de descanso en los recorridos y en los espacios de estancia; generar espacios intermedios de relación entre interiores y exteriores; con la señalización se ha de procurar facilitar la orientación, la identificación y la apropiación. El reconocimiento de la importancia de la labor de las mujeres en la sociedad ha de ser visible en el espacio público y uno de los mecanismos más inmediatos es el de nombrar los espacios públicos en femenino.
EQUIPAMIENTOS
La oferta de equipamientos se amplia cuando la sociedad en la que se inscriben reconoce, asume y valora el trabajo derivado de los roles de género.
El espacio de los equipamientos necesita entretejerse al espacio público de la ciudad con la máxima permeabilidad y flexibilizando su utilización para maximizar la utilización de los espacios. Su distribución en el territorio en relación a los usos y a las redes de movilidad garantiza la calidad de vida, porque los convierte en estrategias para fomentar redes sociales, generar intercambio de servicios y posibilitar diferentes tiempos de uso acercando su funcionamiento a la complejidad de la vida cotidiana.
Seguridad:
La percepción de seguridad está vinculada a la capacidad de las mujeres de apropiarse del espacio adquiriendo autonomía.
Entre los factores espaciales que colaboran en la percepción de seguridad están la visibilidad, la claridad y alternativa de recorridos, la variedad de usos y actividades y la presencia de gente diversa. Para favorecer el sentimiento de pertenencia y seguridad en los espacios públicos se tiene que cuidar especialmente la iluminación de los espacios para peatones y se han de evitar muretes, vallas y escaleras que generen rincones de difícil accesibilidad y escondidos. Movilidad:
La oferta de medios de transporte y las características de los espacios soportes de la movilidad determinan formas y calidades de vida. La movilidad ha de ofrecer las máxima cantidad de variedad de opciones privilegiando los recorridos peatonales que se apoyan en un tejido urbano funcionalmente variado.
Los transportes públicos tienen que dar respuesta a la variedad de horarios del mundo reproductivo que genera recorridos no lineales ni uniformes. Tenemos que pensar la movilidad respondiendo a la diversidad y a la seguridad en todos sus aspectos, para facilitar la planificación de todas las actividades de la vida cotidiana y haciendo posible la igualdad de oportunidades en el acceso a la ciudad.
Viviendas
El espacio representa los valores sociales que los crean, por ello las viviendas han de reconocer las tareas de cuidado del hogar y las personas dándoles un espacio. Las tareas del hogar han de ser compartidas, no se deberían esconder no dejar la responsabilidad de las mismas en una sola persona.
Tenemos que aprovechar los edificios de viviendas para generar espacios de relación entre vecinos, haciendo un uso compartido de servicios y construyendo espacios de tránsito entre lo privado y lo público. Es importante que en las plantas bajas se ofrezcan actividades variadas en relación directa con el espacio público favoreciendo la seguridad del mismo.
Col·lectiu punt 6
Somos una agrupación de composición variable que nos interesa repensar las ciudades, los barrios y las arquitecturas para favorecer una vida sin discriminaciones de ningún tipo. Trabajamos para una ciudad que sea el reflejo de una sociedad que es diversa y que, aceptando esta diversidad pueda construir sus espacios de manera inclusiva.
El nombre del colectivo se debe al punto 6, la equidad de género en el uso del espacio urbano y de los equipamientos de la Llei de Barris (Llei de millora de barris, àrees urbanes i viles que requereixen una atenció especial, de 26 de maig de 2.004) que es la primera normativa del ámbito urbanístico que introduce el género como un parámetro urbanístico.
Hemos creado el col·lectiu punt 6 a raíz de un trabajo financiado por el Institut Català de les Dones a la convocatoria de ayudes a la investigación para el período 2006-2007 y vinculado a la Universidad Politécnica de Cataluña.
Las mujeres que formamos el col·lectiu punt 6 provenimos de orígenes y experiencias vitales diferentes y, también, de diferentes áreas de conocimiento, si bien predominan las que tienen una formación académica como arquitectas.
Los currículums de las componentes del colectivo son variados, pudiendo encontrar intersecciones diferentes en los trabajos que cada una ha ido desarrollando, y teniendo como punto de encuentro común la reflexión en torno a las implicaciones que comporta vivir las ciudades, pueblos, barrios y calles desde la experiencia de las mujeres.
En el transcurso de estos dos años han formado parte del col·lectiu punt 6: Adriana Ciocoletto, Ana Paricio, Clara Tarrats, Eva Cruells, Luciana Tessio, Marta Fonseca, Roser Casanovas, Ximena Covaleda, Zaida Muxí. www.punt6.net