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PREFACIO

¿Por qué "arqui-taxi"?
El germen
La idea del congreso
Los preparativos
AT'05
Y dos años después...
Posdata

 

 

 

PREFACIO

Con la nueva aventura de la publicación “Arquitaxi’05” no hemos podido dejar pasar la oportunidad de contar cómo y porqué nació.

¿Por qué "arqui-taxi"?

Probablemente ésta sea la pregunta que más veces nos han hecho. Lo de “arqui” es bastante obvio siendo un grupo de alumnos de arquitectura, y en cuanto al término “taxi” –el que despierta más curiosidad-, la explicación es bien sencilla. Por un lado se trata de una palabra universal, es decir, se dice igual en cualquier parte del mundo, y por el otro, un taxi es un medio –más que un lugar- donde uno entra y habla de lo que quiere; después se baja y de alguna forma queda un recuerdo en taxista y viajero sobre la experiencia vivida.

El germen

El nacimiento de Arquitaxi está íntimamente ligado a la especial situación de la E.T.S.A. de Granada. Ésta es relativamente joven, y tras una primera fase de deambular por varias sedes provisionales, se instaló definitivamente en el antiguo Hospital Militar. No obstante era necesaria una rehabilitación completa del edificio, y en 2003 ante lo que debía ser un inminente inicio de las obras se nos volvió a trasladar a la antigua E.T.S de Informática. La buena noticia era que ese centro sí contaba con una cafetería –¡por fin!-.

Sin embargo, se decidió convertir aquel espacio que debía ser un foro natural para el alumnado en otra aula más. Eso y algún que otro episodio con los barriles que solían organizar los estudiantes para recaudar fondos hizo que creciera una sensación de inconformidad. Así que se decidió pasar a la acción y montar una cafetería “casera” que durante un par de semanas funcionó todas las mañanas convirtiendo esa hora en un auténtico recreo. Aunque todo el mundo acogió la idea con entusiasmo, aquello era algo espontáneo y no se contaba con ningún permiso de sanidad lo que finalizó prematuramente la experiencia. Hoy día sí tenemos cafetería y sospechamos que pudo tener algo que ver, pero lo que sí podemos decir es que algo estaba pasando en la escuela. Había gente con ganas de moverse y eso era más que suficiente.

La idea del congreso

La cosa no se podía quedar ahí, así que se empezó a pensar en medios para recaudar fondos para continuar y una de las ideas que surgió fue la de un congreso. A mediados de octubre de 2004, en un viaje a Madrid se contactó con alguna de las grandes personalidades de este mundillo que vio con buenos ojos la idea. Aquello nos dio aún más ánimos. Posteriormente conocimos a Santiago Cirugeda en una conferencia en Granada y la verdad, no sabríamos decir quién estaba más “loco”: él o nosotros. Por esas cosas del azar, en aquel encuentro coincidimos también con Antonio Collados que estaba organizando Aula Abierta. Fue el inicio de una colaboración muy interesante ya que ambos eventos dieron sus primeros pasos juntos –quizá más Arquitaxi de la mano de Aula Abierta-, pero el caso es que ambos llegaron a buen puerto con una serie de participaciones y actividades cruzadas.

Es a finales de 2004 cuando se realiza lo que podríamos llamar nuestro primer contacto oficial. Éste tiene lugar con el director de la ETSAG que ve con muy buenos ojos nuestra propuesta de organizar un congreso con varios ponentes, mesas de debate, etc. Aquello fue el verdadero pistoletazo de salida y a partir de ahí –amparados por la UGR- se empieza a buscar medios y nuevos contactos.

Los preparativos

Conscientes de que teníamos un material interesante, lo primero era encontrar una sede con unas condiciones mínimas de confort que diera cabida a más de 100 personas, y eso era algo que había que buscar fuera de la escuela. El auditorio más grande que tiene la Universidad de Granada es el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, pero ya estábamos hablando de 500 asistentes lo que significaba cambiar por completo el chip. Teníamos fe en lo que hacíamos, y así de repente el congreso pasa a tener tres jornadas con temáticas diferenciadas por días (materiales, pensamientos y estructuras) y una idea muy clara: se huía de las charlas de arquitectura al uso, de lecciones magistrales; nuestro objetivo era –y sigue siendo – completar los vacíos de conocimiento del plan docente de la ETSAG, en busca de nuevos horizontes más allá de los rígidos programas académicos, creando un foro que sea punto de referencia de nuevas arquitecturas y nuevas formas de entender la arquitectura desde la pluralidad y una visión multidisciplinar.

Ideales aparte, hay bastantes más cosas que hacen falta para preparar un congreso y eso lo tuvimos que ir aprendiendo sobre la marcha. Hay que preparar un dossier, y otro, y otro, y luego ir con ellos en busca de posibles patrocinadores que no saben quien eres y que por supuesto no van a invertir en ti; pensar cómo va a funcionar el evento en sí, organizar los viajes y los alojamientos y por supuesto buscar más temas y ponentes. Cualquier ayuda era poca pero la mayoría de las veces las puertas se nos cerraban, algunas de ellas inesperadamente como las de aquella personalidad que nos animó al principio o algún otro que no creía en una causa que había fracasado en el pasado. Pero también hubo gratas sorpresas, gente que se volcó por completo en el proyecto.

Decidimos subdividirnos en equipos con gente que al principio ni siquiera se conocía entre sí, y un poco inspirados en el cluedo, se nombró cada uno con un color. Para coordinarlo todo aparte de mucho messenger se creó un grupo en yahoo y aparecieron direcciones electrónicas como purple, butanorange, pink, yellow, etc.

La navidad está cerca y nuestra moral por las nubes. Ya tenemos siete ponentes confirmados cuando nos reunimos por segunda vez con el director de la escuela que queda impresionado por la magnitud que ha alcanzado el asunto. Conscientes de la importancia de Internet en nuestro medio, aprovechamos las vacaciones para crear nuestra propia web , www.arquitaxi.com, donde decidimos mantener las mismas direcciones de correo, aunque lo importante era empezar a concretar ya algunos temas.

Con el cambio de año llegan las prisas y el estrés, pero también es cuando tiene lugar nuestra presentación en sociedad. Uno de esos días fríos de enero, la escuela y varios puntos de la ciudad amanecen empapelados con taxis. Son amarillos y lo único que se puede leer en ellos es la palabra taxi. Los comentarios y la curiosidad crecen durante esos pocos días que tardamos en desvelar “el secreto”.

En el lado negativo, también es cuando nos damos de bruces con la realidad. “Construir” nuestro proyecto no vale poco precisamente: viajes y estancias de ponentes (a los que por supuesto no podíamos pagar ni un duro), cartelería y más cosas que todavía ni imaginábamos. Los inicios fueron duros y algo descorazonadores, ya que aparte de trabajo se tuvo que poner dinero de nuestro bolsillo o imprimir alguna que otra cosilla en nombre de la escuela… En aquel momento todavía buscábamos que el congreso fuese gratuito para todo el mundo, pero los presupuestos mandaban más y el poco apoyo exterior que teníamos no se veía refrendado económicamente. Tras plantearlo seriamente nos vimos obligados a establecer una cuota de inscripción. Se calculó unos 50€ para 200 asistentes, lo que significaba un claro bajón en nuestras expectativas. A pesar de todo, y gracias a un cartel más que atractivo y a los créditos que habíamos negociado con la universidad, el público respondió desde el primer momento. De hecho, la respuesta fue tan positiva que algún avispado profesor se quiso colar en el cartel… y aunque las puertas del taxi estaban abiertas, éramos nosotros los que conducíamos.

Con esta inyección económica se iniciaron nuevos proyectos: merchandising, fiesta de despedida y más actividades tanto en el congreso (facultad de ciencias) como en la escuela. Uno los problemas más graves que tuvimos y que en cierta medida nos lo provocamos nosotros mismos fue el de las traducciones simultáneas. Traer a Pedro Pablo Arroyo desde Shanghai para que nos hablara de un mundo distante del ladrillo y el hormigón no resultó tan difícil. Las complicaciones aparecieron con los ponentes que habíamos invitado de Francia y Alemania que no tenían un dominio suficiente del español para dar una conferencia. Ni os imagináis lo caro que resulta esto de las traducciones simultáneas –nosotros tampoco-. Por lo pronto los traductores son designados por su colegio que establece unas tarifas más que interesantes, pero lo que se nos escapó por completo de presupuesto fue el alquiler del equipo de transmisores y pinganillos. Esto último no bajaba de los 6.000€ así que a última hora y como medida desesperada se ofreció prácticamente lo que quedaba en caja –unos 3.000€ – con el único argumento de que menos iban a producir el equipo si estaba en la tienda. No sabemos si fue el dinero sobre la mesa o que a aquel señor le hizo gracia nuestra jugada de póquer, pero el caso es que conseguimos salvar esas dos conferencias y las consiguientes mesas redondas.

Ésta puede ser una de las anécdotas más extremas, aunque recibir y montar más de 500 bolsas de regalo en apenas dos días también estresa lo suyo. Resumiendo, había una gran cantidad de trabajo por hacer y por culpa de esto o por falta de colaboración exterior muchas de las actividades que habíamos previsto no salieron como pensábamos (la feria de editoriales, la cobertura audiovisual del evento o su difusión en el medio profesional) o simplemente se quedaron en el tintero (feria de muestras de nuevos materiales de construcción, etc.)

AT'05

“Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!: YA LLEGAN LOS TAXIS!!!!” Algo parecido a esto era lo que se podía leer en la mayoría de los nicks de messenger del equipo justo antes del congreso. Así llegamos a nuestro Día D: el 8 de marzo de 2005, el del desembarco de los primeros ponentes. Resultaba gracioso ver su cara de asombro cuando al bajar del avión “sólo” se encontraban con unos estudiantes, que pese al cartel de recogida diseño-Arquitaxi, usaban un coche generosamente cedido por alguno de los padres…

En este aspecto, lo más destacable es que aquel heterogéneo grupo de personas conectó bastante bien e incluso llegó a parecerse a un viaje de estudios cualquiera en las visitas que la organización les preparó por la ciudad de la Alhambra.

En cuanto a los días 9, 10 y 11 de marzo, tenemos una especie de laguna mental que nubla nuestros recuerdos. Cuando pensamos en esos días a nuestra mente vienen carreras llevando y trayendo ponentes de un lado al otro, pilas de micrófonos que se acaban de repente y el consiguiente estrés para cambiarlas, todo el ajetreo de la recepción de los asistentes con los fallos lógicos de estos eventos, pero sobre todo, nos acordamos de tener siempre los dedos cruzados para que todo saliese bien y de muchas manos amigas que aparecieron en el momento preciso, como aquella chica que aún habiendo pagado su inscripción fue tan amable de grabarnos en video todas las conferencias, material gracias al cual se ha podido elaborar esta publicación y al fin hemos podido saborear lo que fue AT’05.

En cuanto a sus contenidos, nos remitimos a la publicación que estamos introduciendo pero sí queremos resaltar el minuto de silencio que se guardó el último día por el primer aniversario del 11M.
También hubo tiempo para anécdotas más positivas como por ejemplo la primera cena todos juntos a la que Andreas Bittis se presentó con una muestra de hormigón en el bolsillo. Las risas se cortaron cuando pudimos comprobar al fin lo que era el hormigón traslúcido. O también el caso de la muestra de aerogel que se partió accidentalmente cuando un profesor de estructuras quiso comprobar su resistencia a flexión.
Pero sobre todos estos momentos sobresale el alivio que supuso el gran aplauso del final del congreso y el abrazo común que nos dimos todos unos minutos más tarde, ya a solas en lo que había sido nuestro auditorio.

Era viernes noche y se habían organizado fiestas en algunos locales de la ciudad. El broche final de AT05 fue una "rave" que se montó bajo uno de los puentes de la autovía con música, dj’s, etc. a la que no faltó ni uno sólo de los asistentes o de los ponentes. Esta celebración común se prolongó hasta las 9 de la mañana. La vuelta a casa suponía también la vuelta a la vida normal. Aunque eso sí, hubo gente que llegó a dormir más de 24 horas seguidas para recuperarse del esfuerzo.

Y dos años después...

Tras la extenuante experiencia que para algunos tuvo incluso consecuencias académicas no muy buenas –aunque puesto en una balanza, nunca nos hemos arrepentido –, el curso siguiente fue más bien de resaca.
Sin embargo el gusanillo seguía ahí dentro. Dos años después, algunas de las caras que hay entre nosotros han cambiado, otras siguen siendo las mismas, pero lo que no ha cambiado son las ganas de currar. Precisamente el que esto escribe es uno de los que más se ha sorprendido de lo que pueden hacer unas cuantas tardes juntos y un poco de trabajo organizado. Realmente no somos conscientes del potencial que tenemos… y esto no es más que una invitación para quien quiera sumarse a la causa.
Para este curso 2006/7 hemos querido volver a montar el que ya es “nuestro congreso” (de todos nosotros) con nuevos y atrevidos retos, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de recoger y compartir con vosotros lo que fue nuestro debut: el AT’05.

Posdata

Entre las preguntas típicas que podrían salir de una crónica como ésta, estaría la de quiénes somos. Nuestro propósito nunca fue el de alcanzar notoriedad alguna, así que preferimos seguir en un humilde anonimato. ¿O acaso saben ustedes el nombre del penúltimo taxista que los llevó a no sé donde? No importa el quién, sino el qué, las ganas y el empeño que se pongan en conseguirlo.
Para concluir, y por si alguien se lo pregunta, Arquitaxi no se dedica exclusivamente a montar congresos. Hay por ahí algún que otro proyecto más o menos parado que sólo necesita el último empujoncito. Esperamos sorprenderos pronto con… ¡El “Trapogás”!

 

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